Es probable que aún no sepas que no debes introducir hisopos en tus oídos para limpiar el cerumen que se ha acumulado. Esta secreción es producida por unas glándulas situadas en el conducto auditivo externo y tienen como función proteger al oído de otras sustancias nocivas. Además, es un lubricante y realiza una limpieza natural en el conducto. Generalmente, el cerumen no provoca problemas, pero ocasionalmente puede acumularse y endurecerse formando un tapón.

Los tapones de cera disminuyen la capacidad auditiva; razón por la que es importante conocer cuál es procedimiento correcto para limpiar los conductos auditivos. Primero, debes saber que los cotonetes o bastoncillos están prohibidos pues los restos de cera salen por sí solos. Además, estos objetos suelen empujar el cerumen hacia lo profundo del oído arrastrando bacterias de la parte externa por lo que pueden causar una infección.

Aunque existen técnicas de irrigación, microsucción y gotas para extraer el cerumen, lo más efectivo es utilizar un paño suave y húmedo para limpiar el exterior, pues la parte interna lo hará por sí misma. En caso de que haya un tapón o las secreciones sean demasiado amarillas es mejor acudir con un profesional.

El Dr. Jorge Díaz Barriga, otorrinolaringólogo, y sus colegas cuentan con más de 40 años atendiendo padecimientos relacionados con oído, nariz y garganta. Te invitamos a agendar una cita en su consultorio ubicado en Celaya.

Con información de El Confidencial, Webconsultas y Hear-It.